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lunes, 4 de agosto de 2014

Las sonrisas que no tienen precio

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Estimados lectores de La Sala de Ensayo, tengo que darles dos importantes noticias personales. Se las doy un poco tarde, sé que podría haberlo hecho antes, pero igual creo que no puedo escribir un artículo más sin antes hacer esto. Como muchos de ustedes saben yo renuncié a los testigos de Jehová hace bastantes años. Sin más preámbulos les comunico que desde el 1 de mayo de este año 2014 he vuelto a serlo. No solo eso, la segunda noticia –no menos importante para mí- es que luego de un año de separación he restaurado mi relación con mi esposa Ruth y vivimos otra vez todos juntos como familia.

Es evidente que tengo que explicar qué ha pasado aquí, sobre todo en cuanto a mi retorno a los testigos de Jehová, siendo que cuando me he referido a ellos aquí varias veces he sido crítico de ellos.

Se los voy a decir tal como se lo he dicho a cada persona que me lo ha preguntado: Tarde o temprano nos enfrentamos a la disyuntiva ética de decidir nuestro rumbo existencial. Esta disyuntiva, en determinadas circunstancias puede tener elementos de juicio no sólo individuales sino que puede involucrar a otras personas.

En mi caso, yo había renunciado hacía más de ocho años a los testigos de Jehová principalmente porque me sentía asfixiado ante la imposibilidad de siquiera comentar privadamente algunas desavenencias personales respecto a ciertos usos, costumbres, doctrinas y disposiciones de dicha organización. Mi fastidio no era causado tanto por las controversias propiamente dichas sino por la imposibilidad de expresarlas. Soy un amante de la libertad, especialmente de las libertades individuales, no solo las mías sino las de todos los demás.


LA CARTA

Para no ser reiterativo ni parecer que a unos doy una explicación y a otros otra, he preferido transcribir íntegramente el texto de la carta que presenté a los ancianos de la congregación a efectos de que me permitan volver a ser testigo de Jehová. Quiero ser transparente con todo el mundo, y en esta ocasión muy particularmente con los seguidores de La Sala de Ensayo. El texto es el siguiente:


Estimados ancianos de la Congregación Naciones:

Como ustedes saben, en diciembre de 2005 decidí renunciar a la congregación por razones que no expuse en ese momento, pero que luego he informado a algunos de ustedes.

Aunque es normal y aceptable que un siervo de Dios a veces no entienda o hasta no comparta alguna de las luces que iluminan el camino de su pueblo, siempre decide mantenerse al lado de la congregación en un espíritu de fe y confianza en que Jehová, de un modo u otro, sabe dirigir los asuntos hacia un final brillante y apropiado.

Esta confianza en los hombres de mayor edad de la congregación mundial se traduce en una actitud discreta y paciente ante la situación antes expuesta. Dicha actitud revela madurez y amor hacia sus consiervos, hacia Jehová y hacia sí mismo, de modo que prevalezca un ambiente positivo y pacífico en la congregación. Tal ambiente amoroso prioriza y produce unidad, no el debate estéril y conflictivo.

Sin embargo, en una muestra tanto de impaciencia como de soberbia, decidí que no debería soportar el mantener reservadas dichas dudas u objeciones. Realmente lo importante para mí no eran las objeciones en sí mismas, sino el no poder compartirlas con nadie. Esto fue lo que en visita posterior de los ancianos llamé “una libertad a la cubana”, queriendo decir que en la congregación, a la manera política de Cuba, solo hay libertad para aplaudir, no para opinar constructivamente ni para expresar otros puntos de vista.

Creo que dicha comparación ha sido totalmente cruel, pues la intención y la atmósfera que se respira en la congregación no es el de una dictadura criminal, sino el de exhortación protectora, la cual puede ser criticada por algunos, pero de ninguna manera puede ser denostada como si fuera impulsada por la maldad o la corrupción.

Hoy me resulta definitivamente claro que por tan poca cosa uno no puede abandonar a la congregación ni a Jehová y a Cristo porque eso finalmente es autodestructivo. Es muy conocida la ilustración de los carbones que se mantienen calientes solo si están juntos y cómo poco a poco, quienes se apartan terminan totalmente fríos y desechados. Pese a conocer dicha ilustración y las permanentes advertencias de la Palabra de Dios respecto a estos asuntos, he sido lo bastante petulante para creer que yo solo podría ser de utilidad a Jehová, sin necesidad de congregarme con nadie.

Efectivamente, no he sido de utilidad a Cristo y Jehová para la salvación de más almas en favor de su Reino. Ni les he alabado ni les he servido de forma práctica. Todo no ha pasado de mera palabrería que tarde o temprano me degradó hasta convertirme en alguien que antes hubiera repudiado, no solo por el daño que me he hice a mí mismo sino principalmente por el enorme dolor que he infligido a quienes me rodean, mi hijo Claudio y su madre Ruth, quienes pese a ello mantuvieron siempre una posición firme en favor de la verdad. Ni ellos ni nadie merecen pasar por las faltas de respeto y humillaciones que en su momento soportaron tan amorosa e indulgentemente. Creo que jamás podré pedirles perdón lo suficiente para resarcirles tal injusticia. Es sobre todo dicho amor que mostraron en estos ocho años lo que ahora me hace sentir sinceramente arrepentido de mi actuación egoísta.

De qué poco valor es esa supuesta “libertad de opinar” si a cambio se destruye todo lo que uno ama y se hiere a quienes solo mostraron amor inquebrantable, incluyendo, por supuesto, al propio Padre Jehová y a nuestro salvador Jesucristo.

Tras algunos meses de haber decidido pensar seriamente en estos asuntos, ahora les pido que me permitan el retorno al pueblo de Dios para servir a él de una forma en que no he logrado hacerlo antes, difundiendo su palabra y poniendo a su disposición mi experiencia personal y cualquier cosa que de mí se requiera.

Atentamente,

Ronald Castillo Vásquez.



Pues bien, esto es lo que ha pasado. Tras presentar esta carta a mediados de abril me reuní con los ancianos el domingo 27 de ese mes y felizmente fue aceptada mi solicitud, de modo que el jueves 1 de mayo fue anunciado mi restablecimiento ante toda la congregación. Algunas semanas después también reinicié mi matrimonio con la madre de mi hijo, con quien ya tenía un ambiente de franca paz, muy amistosa, que se convirtió en una enorme expectativa de su parte cuando supo que volví a ser su compañero de fe. Sin ánimo vanidoso debo reconocer que ella me cortejó hasta vencer mi resistencia y temor a un nuevo fracaso.


AGRADECIENDO

Doy íntimas gracias al Padre Jehová y a su Hijo Jesucristo porque todas las experiencias que tuve me permitieron dar un golpe de timón en mi vida. No soy el mismo chiquillo iluso, inmaduro y antisocial que buscaba escapar de una vida que entendía hostil, que se bautizó a los veinte años de edad y se casó virgen a los veinticuatro. Hoy me considero más preparado para dar importancia a lo importante y pasar por alto lo que, aun teniendo su propia importancia, debe considerarse subordinado a lo prioritario. Hoy mi cristianismo no es acto de amarga o histérica protesta sino de paz y alegría.

¿Ambas decisiones han sido un sacrificio y un esfuerzo para mí?  ¡Por supuesto que sí, no es nada fácil!  Pero justamente las decisiones más serias de nuestras vidas no pueden tomarse simplemente buscando autocomplacernos. Uno tiene que tomar decisiones buscando hacer lo correcto, no hacer lo meramente placentero y cómodo. 

En efecto, ya tenía al alcance un justo y razonable acuerdo económico con Ruth para nuestro divorcio, mi hijo Claudio estaba básicamente resignado a dicha ruptura, nadie me pedía ni exigía volver a la iglesia, de hecho, no iba casi nunca y el resto de mis familiares se sentían aliviados de que dejé esta organización y sus costumbres. Como si fuera poco, en mi vida personal no faltó quien me amó, no faltó quienes me ofrecieron la oportunidad de reiniciar mi vida a su lado.


UNA CONTROVERSIA ÉTICA

No es que tenga un ánimo autorrepresor o masoquista de buscar problemas o de contradecir gratuitamente a los demás. Nada está más lejos de la verdad de mi decisión. Gradualmente me di cuenta de que  tenía que pensar en mi legado a mi familia, a quienes me aman y me respetan. Conozco otros que no han tenido mayor problema en abandonar a su esposa e hijos y se van con mujeres más bellas y jóvenes, mujeres que serían la envidia de cualquier varón. A mí no me liga ser tan indolente con los demás, especialmente con mi hijo.

En mi caso tengo que pedir perdón a quien se ilusionó conmigo porque no es justo ni correcto crear falsas expectativas en los demás. Aunque vi a alguien brevemente apenas me separé, durante el año que estuve separado decidí no salir con nadie, y así fue. De haber estado saliendo con diferentes personas a lo largo de varios años de pronto encontré que me sentía bien estar solo. Irónicamente toda la libertad de mi separación no la aproveché para andar por ahí complaciéndome con amigos o amigas -como ya lo había hecho antes durante buen tiempo- sino para pensar. No me obligué a que esto fuese así, simplemente no tuve ganas de ver a nadie. Pensar y escribir. Ocuparme apenas de trabajar y atender mis necesidades personales. Y, otra vez, pensar y escribir.


EL EJEMPLO DE UN PATRIARCA

Entonces decidí hacer lo correcto. Uno no puede vivir engañando a los demás para pasarlo bien. Y sí, lo pasé muy bien durante ocho años, no lo voy a negar. Hice excelentes amigos y amigas. Basta de hipocresías. Las mejores amigas que tengo son aquellas con las que tuve algún flirt o me acosté. Basta de fingir sufrimiento mientras uno se está levantando a las mujeres que todos quieren. No voy a decir, como en testimonio religioso barato, que sufrí, que me sentí vacío y sucio. No, yo sí me divertí mucho mientras lo hice.

Como narra la Biblia en el caso de Moisés, yo “disfruté temporalmente del pecado”. Pero precisamente siguiendo el ejemplo del patriarca, luego uno entiende que es preferible sufrir por hacer lo correcto que vivir en la indolencia de disfrutar mientras otros sufren. Esto lo entendió Moisés, pero a mí me costó un año entero entenderlo. Y al entender lo que hice sí sufrí, solo entonces fui capaz de sentir lo que ellos sienten, llegué a sufrir su sufrimiento. En esas circunstancias escribí mis posts titulados “Diálogos infelices”. ¡Cuánto lamento no haber sabido amar a mi esposa, a mi hijo, a mi Dios y a mi Señor!

Luego de esos posts me llovieron mensajes internos de ánimo y consejo, la mayoría de los cuales apuntaban a acudir a un psicólogo, consejo que acepté y que también fue muy efectivo y esclarecedor. Estuardo, mi psicólogo, tiene el brutamente efectivo don de hacer las preguntas precisas en el momento preciso, sin escapatoria posible. A él también le agradezco por ayudarme a mirarme al espejo.

Finalmente no quiero dejar de agradecer a un amigo a quien quiero como un hermano, una voz amiga que me aconsejó con verdadera franqueza y desinterés. Él, siendo mormón, me dio un consejo que jamás olvidaré cuando no sabía qué decisión tomar respecto a elegir a mi familia o a mi vida personal. Sus palabras fueron más o menos así:

Ronald, no te voy a invitar a mi iglesia: Te invito a TU IGLESIA. Para nosotros los mormones no hay nada más importante que la familia, los lazos entre padres e hijos. Si por tu hijo tienes que cortarte un brazo entonces córtatelo. Si por tu hijo tienes que volver a tu dios entonces vuelve a él. Si por tu hijo tienes que ir allí donde no crees nada entonces ve y empieza a creer. Y verás que poco a poco esa dura decisión te devolverá la paz y sabrás que no ha sido un esfuerzo inútil ni infeliz. Será una decisión que te hará feliz porque no hay nada más feliz que tener una familia unida que sirve junta a su dios.”

Creo que allí empezó seriamente la reflexión que finalmente me llevó a la decisión de volver a Jehová con un ánimo completamente sumiso a Cristo, como cuando el hijo pródigo tuvo que envidiar la comida de los cerdos para recién reaccionar y admitir que se había equivocado. ¿Cómo se llama mi amigo? Prefiero no decirlo, no vaya a ser que no invitarme a su iglesia le traiga problemas. Además él es tan chévere que seguramente prefiere el anonimato. Es un tipazo.

Y ahora sí, a escribir. Por si acaso, La Sala de Ensayo sigue sin ser un blog religioso. Y también por si acaso, aquí aun se respira libertad.

lunes, 20 de enero de 2014

Diálogos infelices: Dos conversaciones con Glenda.

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SEPTIEMBRE 2013:


Glenda:  Amigo…

yo:  Hola.

Glenda:  ¿Cómo has estado por tu separación desde mayo?

yo:  Bien, gracias, todo mucho más tranquilo, especialmente desde que terminó Idat hace un par de semanas.

En casa también me siento más tranquilo y creo que Ruth también. Creo que finalmente tendremos nuestras vidas en paz, aunque es prematuro decir de qué forma exactamente. Por momentos parece que podríamos volver... pero en otras ya no... y no porque peleemos sino porque ya la experiencia enseña que hay cosas que no aguantamos uno del otro, o mejor dicho no las aceptamos.

Es como estar en condiciones de ser los mejores amigos del mundo, o de ser amantes, o de ser pareja. Es un poco confuso aun, pero lo bueno que puedo afirmar es que todo está mucho más pacífico y da optimismo para ver qué pasará, evaluar las cosas que vienen.

Yo he decidido frecuentar regularmente la iglesia, los testigos de Jehová, ya estoy haciéndolo hace meses. Eso también ayuda a estar en paz. Nada santurrón, pero al menos es una pausa, una oportunidad de reflexión y serenidad. Y alegría sana también.

Glenda:  Me da alegría que estés bien, y ojalá que las cosas con Ruth se arreglen ya sea para que retomen matrimonio o lleguen a ser muy buenos amigos. NADA DE AMANTES  :)

yo:  xD

Estoy contento pero no ilusionado, a nadie le gusta pelear ni abrigar rencores. Visto así soy optimista.

Glenda:  Sí. Más aún si ustedes viven juntos. Eso déjalo para los enamorados, no para un matrimonio.

yo:  Pero cuando surgen las cosas que no nos gustan... allí es cuando todo se puede volver muy antipático.

(Pausa)

Glenda:   :'(

¿Por qué nada tiene que ser como nosotros queremos, todo tiene que ser al revés? Pinche vida.

yo:  ¿A qué te refieres? ¿Qué te pasa? :(

Glenda:  Nada amigo, solo es un pequeño comentario.

yo:  Ok… linda, ¿te estoy incomodando?

Glenda:  No, amigo, para nada.

yo:  Ok.


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ENERO 2014:


Glenda:  Hola, ayer leí tu mensaje en el face.

yo:  Hola. Sí, vi que lo respondiste.

Glenda:  ¿Por qué esa decisión?

yo:  ¿Lo de retirarme del face?

Mira, la cosa es que Ruth y yo tenemos un rollazo que ya me tiene completamente agotado.

Trataré de explicarlo porque no es fácil.

Yo en realidad tengo 2 temas:

1 es Ruth.
2 es mi asistencia a los testigos de Jehová.

En este segundo tema, lo estuve haciendo más por una tranquilidad, buscando reflexión y tranquilidad y con el tiempo, tal vez, volver a integrarme a ellos. Cuando Ruth supo esto fue ablandando su actitud negativa hacia mí, entonces mi asistencia también ha sido una forma de integrar a la familia. Hasta allí todo ok, muy bonito.

Pero Ruth es una persona muy controlista, horrible hasta en lo bello. Entonces se ha convertido en mi supervisora, ella ha tomado la posición de tutora de mi retorno a los testigos de Jehová; eso me asfixia porque me pide cuentas de si asistí, de si leo, de si me junto con otras personas, si voy a fiestas ajenas [como cumpleaños, navidad], etc. Ha convertido lo lindo en asfixiante.

Entonces enreda esas dos cosas que deberían tener cierta independencia, me emplaza y me condiciona, que debo prometerle que he decidido volver a ser testigo de Jehová, que debo dar pasos claros si quiero seguir con ella, y eso jamás lo puedo aceptar así.

Así que lo discutimos, lo peleamos el fin de semana (otra vez). Y me dice que si no quiero garantizarle las cosas entonces ella se iría a Chile con dos de sus hermanas que le dicen que se separe de mí y se vaya para allá, pero Ruth dice que no lo puede aceptar porque su madre depende ella (vive con nosotros), que no puede irse por Claudio que aún es muy joven. O sea que su vieja se muera y Claudio crezca.

A la mela, así mejor que viva su vida y yo me tomaré mi tiempo para ver si soy testigo de Jehová o no, sin una mujer que me joda y vigile con eso.

Ella me ha exigido que salga de Facebook y cualquier red social, así que decidí que no solo haría eso sino que, por mí, ella misma puede irse a la mierda, ¡y todo el mundo de mierda puede irse a la mierda porque no quiero saber de nadie más en este puto mundo!

(Pausa)

No soporto más a Ruth así, pero no puedo quitármela de encima, ni de adentro. Estoy harto de pensar tanto en su madre, en mi hijo, en ella y su vejez.

Soy un infeliz de mierda.

(Pausa)

Algo que pudo ser simplemente ya no puede ser más. Me reprocho muchas cosas pero ese sentimiento de culpa tal vez sea lo que me tiene en esta esclavitud mental.

Glenda:  Amigo, para tener tranquilidad especialmente no tienes que ser testigo de Jehová, más aun con Ruth acosándote con que tienes que serlo.

Te equivocaste, es cierto, pero estás tratando de reparar tu equivocación, pero Ruth está como tu juzgadora y no está apreciando lo que tú estás haciendo por recuperar a tu familia. Ella dice tanto ser testigo de Jehová y no sabe perdonar.

Te noto agobiado, muy triste amigo, y con ganas de estar solito y pensar, pero sigues dando vuelta en el mismo tema. Encuentras la salida pero Ruth no te ayuda, te hunde más y más.

(Pausa)

yo:  Quisiera conseguir una chamba en otro planeta.

Sabes, yendo yo solo sí me sentí bien en las reuniones de los testigos de Jehová. Tengo amigos allí, no muchos, más bien pocos, pero su cariño me alivia.

Glenda:  Lo que tú buscas, amigo, es tranquilidad y la encuentras ahí.

yo:  ¡Pero sin Ruth marcando pues!

Glenda:  Lo sé.

yo:  Ay, me han faltado cojones para irme de casa y dejar que ellos vivan su vida como quieran.

Glenda:  Es que tú piensas más como padre que como hombre, ¿entiendes? Y Ruth pues se aprovecha. Ella está como castigándote

yo:  ¿Qué hago?

Glenda:  Es que tampoco puede torturarte.

yo:  ¿Sabes cuál mi mayor motor, mi combustible más poderoso?

Glenda:  Es Claudio.

yo:  Es el rencor... y me está encendiendo tanto ahora.

Glenda:  Es que eso es malo.

yo:  Ay, mejor trabajo en vez de pensar.

Glenda:  Te estás llenando de ira y eso es malo, Ronald.

yo:  Tal vez no hubiera logrado nada de lo que tengo si no fuera por el rencor.

Glenda:  Con ira a veces podemos actuar mal.

 yo:  ...
...
...

Glenda:  :(:(

yo:  No tengo familia, no tengo hermanos ni padres, ni tíos, ni primos, no tengo a nadie en esto, solo un trabajo que no disfruto ni pizca ya, luego de diez malditos años haciendo las mismas estupideces todos los días.

Glenda:  ¿Tu familia está a favor de Ruth?

yo:  No, no es eso [eso creo]. Solo no existen. Ellos quieren que todo mejore, pero no existen, el único que me ha conversado a veces ha sido mi papá.

Glenda:  Es que quieren mantenerse al margen.

yo:   Sí, me imagino, y yo que soy discreto, creerán que estoy bacán.

Glenda:  Exacto, es que en un matrimonio a veces la familia sobra.

yo:  No, no, si no critico eso, está ok.

Solo que me refiero a que no tengo idea de cómo salir de esto y no sé qué michi hacer, no tengo quién me dé una bendita idea, de cómo se sale de esto, legalmente, solo quiero que viva su vida y me deje en paz.

¿Quiere plata? Ya, ¿cuánto, cómo? ¿Cómo voy a vivir? ¿Dónde, con qué?

Ahora tengo chamba pero ¿qué pasaré si la pierdo estando ya divorciado? ¿y la casa? ¿y los estudios de Claudio?

Glenda:  PERO ES Q NO PUEDES SER TAN PESIMISTA… SÉ QUE ME VAS A DECIR QUE ERES REALISTA.

yo:  Porque ese es mi papel pues. Porque las mujercitas solo estiran la mano y exigen, y no quiero que Claudio lo pase mal.

(Pausa)

yo:  Esa es la esclavitud mental que tengo, no sé cómo sacarme eso de la cabezota.

(Pausa)

yo:  Por cierto, ya me fui de Facebook. ¿Ya no aparece nada no?

(Pausa)

Glenda:  No lo sé.

(Pausa)

Glenda:  ME VAS A ENSEÑAR PARA SI ALGÚN DÍA QUIERO ELIMINAR MI FACE.

 yo:  Jajaja, ok.

Glenda:  A VECES ES BUENO DESCONECTARTE Y NO ENTERARTE DE COSAS Q NO TE GUSTA SABER.

yo:  Pero realmente no está eliminado sino "suspendido", o sea que estoy fuera del mapa pero no he perdido toda la info.

Glenda:  Ok.

(Pausa)

yo:  Sabes, ahora entiendo por qué la mayoría de hombres que se separan lo hacen cuando ya tienen una nueva pareja. Creo que lo hacen porque tienen una mira definida, no sé, una meta tras la cual ir. ¿Será? Un psicólogo tal vez podría decírmelo. De todos los divorciados jóvenes que conozco, solo uno se separó y vive solo desde hace años.

Glenda:  Será que a veces las esposas sofocan.

yo:  Pero paradójicamente pasan de una mujer a otra, lo lógico parece salir de una mujer y quedarse solo. Sin embargo estando solo no parece haber una meta clara, no hay una persona, mientras atrás dejan hijos.

Glenda:  Jajaajaja. Tampoco tampoco.

yo:  Hablo de una soledad temporal pues.

Glenda:  Tú encontrarás a alguien más adelante.

yo:  Tal vez.

Glenda:  De hecho que sí.

yo:  Sabes, la última vez que conversamos te dije cuánto me estaba esforzando [por mi matrimonio]... es tan agotador que parece que logras algo, que la cosa va bien, y de pronto caes en que no estás avanzando, que te estás engañando tontamente.

Glenda:  :(


domingo, 23 de diciembre de 2012

Así es el amor

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Muchas veces publico fotos o comparto artículos periodísticos en Facebook que me parecen interesantes por su contenido histórico, político o social; por ejemplo, fotos antiguas de la ciudad, declaraciones políticas o análisis de especialistas.

Pero no suelo poner pensamientos cursis, y menos pongo que estoy comiendo un pollo a la brasa en un restaurante que a nadie le incumbe ni interesa. Sin embargo, me daba vueltas algunas paradojas de nuestro mundo, por eso hace unos días escribí lo siguiente en mi muro de Facebook:

“Si la Navidad no son regalos, ¿por qué insisten en dar regalos?”


Mucho amor: Diamante y rubíes
Más que estar en contra del dar regalos o de la Navidad misma, mi enojada pregunta enfocaba la paradoja en la que nos encierra esta fiesta -que declara amor- mezclada con nuestro ya proverbial pero repotenciado materialismo. Básicamente, todos damos regalos por cariño a sus destinatarios, eso es bastante obvio, sin embargo, muchos de los que son confrontados con esta Navidad Materialista insisten en decir que lo importante en Navidad es “dar con amor”. Sí, claro.


Dudo que alguien se desprenda de un solo centavo si no tiene un buen motivo detrás. No me voy a referir al evidente caso de darle regalos al jefe, al cliente, al casero, o al alcalde de la ciudad para que luego no joda con las licencias y las inspecciones. Es evidente que esos regalos tiene una entraña corrupta porque persiguen un fin subalterno nada desinteresado. Relaciones públicas, les dicen los hipócritas.


En nuestras relaciones familiares, sin embargo, me queda claro que Katie Holmes ama a su hijita, a quien primorosamente ha regalado millones de euros en una casa de muñecas de tamaño natural con instalaciones eléctricas y sanitarias, abrigos de piel, un Mercedes para niños, entre otras pequeñeces. Y aun falta esperar lo que le regalará su padre, Tom Cruise, de quien firmemente se puede decir que también adora a la ñaña.

Todo sea por amor
Menos costosos pero igual de amorosos son los regalos que la mayoría de mortales hacen a sus hijos, que antes no pasaban de pelotas, autitos a pilas, muñecas inanimadas y algo de ropa. Hoy nuestra próspera sociedad regala tablets, smartphones, videojuegos, ropa de marca y juguetes tan sofisticados que el niño ya no juega sino mira cómo juega el juguete.

Con el mismo espíritu amoroso regalan los pobres, ropita de segunda mano en un festival de caridad, o llenar la vista viendo vitrinas, o ver la reventadera de fuegos artificiales ajenos a la media noche de Navidad. O no regalan nada, sufriendo en su fuero interno por no poder hacer felices a sus bellas criaturas. Pobre diablo, qué te queda, dales amor nomás.

Todos los casos mencionados tienen algunas cosas en común: Todos aman a sus hijos, no lo duden. Pero hay algo más que tienen en común: La Navidad Materialista ha persuadido a los corazones de los adultos de regalar para transmitir su amor. ¿Cuándo y cómo aprendimos esto? Fácil: Cuando chicos y esperando regalos.


Como decía Claudio Narea:
No en todas las casas cae la nieve.
Es decir, estamos perpetuando la cadena de la Navidad Materialista, con brillantes pretensiones sentimentales pero con malos resultados, malísimos. Porque seas Katie Holmes o una persona de ingresos medios o un pobre extremo, lo cierto que es que sin regalos no sabemos expresar amor. Por eso no se nos ocurre una Navidad sin regalos.

Esta trampa es muy difícil de evitar para quien quiere romper este círculo vicioso del condicionamiento de nuestros sentimientos al objeto material, eso también es cierto. Porque quien no da regalos en fechas anclas como la Navidad, cumpleaños, el día de la madre, día del padre, día del niño y muchas otras, es visto como un Grinch, un tacaño, un renegado o un antisocial.



¡El mejor regalo está allí!
¿Y ahora qué?

Mi recomendación no es fácil de seguir, pero tampoco imposible:  No dé regalos en fechas anclas sino en ocasiones libres, espontáneas e inesperadas, especialmente a niños. Esto les dará el mensaje claro de que el amor no está vinculado al regalo y es independiente de él. Ame todo el año con la misma intensidad inmaterial.

Diga a los niños y a los demás que su mejor regalo es su amor, a ver si acaso eso valoran los demás. Aunque no lo crea, eso hará que los niños y adultos se confronten con una pregunta incómoda pero indispensable: ¿Realmente valoro el amor de alguien que no me regala nada en Navidad?

Los niños, sin regalos pero con amor cristiano en Navidad y el resto de año aprenderán que el mayor regalo no es una tablet, un smartphone ni nada de eso, sino el amor de sus padres. ¿Es posible semejante utopía? Sí, si no nos rendimos.

Jesús de Nazaret:
Ignorado en su propia fiesta.
¿Cristiano?

En todo esto acabo de decir amor “cristiano”. La Navidad no son regalos pero tampoco es amor en un sentido tan abstracto ni general. Es cristiano. Nos hemos olvidado de cuál es el meollo de la Navidad: El nacimiento de Jesús de Nazaret, tal vez el personaje más olvidado por estos días.


Hace unos minutos he recibido un correo electrónico masivo de una linda amiga atea que nos desea una “navidad cálida junto a las personas más queridas”. Será el espíritu navideño que no necesita a Cristo, total, lo importante es el amor y la confraternidad familiar.


Antes Jesús era importante pero ¿quién necesita a Cristo cuando podemos amar sin él? Sólo necesitamos el espíritu navideño, no al dueño del santo. Y así, se me hace parecido a que en abril celebre el cumpleaños de mi hijo Claudio y de pronto lleguen a mi casa personas que no lo conocen ni a él ni a mí, pero que me dicen que lo importante no es Claudio sino pasarlo bien en compañía de la familia, todos juntos, no sólo mi familia y los amigos de mi hijo sino incluso quienes lo repudian.

¡Noche Buena!
En fin, tantas paradojas nuestras Navidades: la Navidad Cristiana, la Navidad Materialista, la Navidad Amorosa No-Cristiana, la Navidad Familiar entre otras que el espacio me impide abordar, como la Navidad Caritativa, la Navidad Intelectual, la Navidad Funny o la Navidad Porno.




Un ejemplo de indignación y acción.


No les deseo ninguna Feliz Navidad, no, la verdad es que no. ¿Saben qué estoy recordando? Estoy recordando cuando Jesús, sí, el cumpleañero, se indignó en los tiempos del sistema de ofrendas del templo judío, un sistema por el cual cada persona sacrificaba algo valioso suyo según su capacidad económica, fuera un costoso torillo o apenas un ave. Lo importante era regalar lo mejor, no a los amigos, sino a Dios.

Los comerciantes (o sea, los emprendedores y empresarios) usaron ingeniosamente ese sistema para hacer negocios, cuándo no, de tal forma que en temporada de ofrendas las cosas aumentaban de precio y hasta las ofrecían dentro del mismo templo. Un puterío comercial para un arreglo estrictamente espiritual. Igualito que Ripley, Falabella, Parque Arauco, Electra y similares. También es similar a los populares vendedores de cirios, velas, crucifijos, hábitos, sahumerios, turrones, quesadillas, comida y tantas chucherías en las procesiones. ¡Cueva de ladrones, de los grandes y de los chicos!


La reacción de Jesús fue echar a todos a palos y patadas, completamente consumido por su capacidad de indignación y de acción. Él, a diferencia de nosotros, no se preocupó por el qué dirán ni temió quedar como un cavernario antieconómico, enemigo de la prosperidad y del amor.


¡La familia!
¡A la mela!

Es difícil, muy difícil, mandar a la mierda a la Navidad Materialista o a la Navidad Amorosa-No-Cristiana o a las otras, distorsiones que todos conocen pero nadie denuncia ni actúa, como Juanito Alimaña.

Tal vez la Navidad se merece esta inundación de palabrería tan amorosa como consumista e hipócrita. Sí, tal vez lo merece con creces porque, finalmente, la Navidad también nació como producto de otra fiesta prostituida: Las Saturnales Romanas. Finalmente, el agua se equilibra sola.

Sí, así es el amor.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Yo soy DISIDENTE


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Hace unas semanas mi buen amigo Christian Ramos me llamó para acompañarlo en un proyecto consistente en conducir un programa en radio por internet. Ya estoy fuera de Idat, y como siempre me meto en cualquier cosa que implique algo novedoso y creativo, me pareció bien aceptarlo.

Radio Vida está dirigida a todo tipo de público afín al pop y rock, de forma que tiene programación para románticos, rockeros, clásicos y, ahora, un rock un poco más marginal.

Se trata de poner pop y rock que no ha circulado en radios comerciales pero que principalmente pertenezcan a grupos ya consagrados, en una combinación de conocido-desconocido que esperamos fluya bien para nuestros oyentes.

¿O acaso nunca se preguntaron por qué siempre ponen las mismas canciones de los mismos grupos? ¿No se han preguntado si esos grupos tienen canciones igualmente buenas pero desconocidas? Nuestro programa les propondrá precisamente eso. No se lo pierdan.

No nos identificaremos con nuestros nombres reales sino por sobrenombres o nicks. Nuestro programa se llama XD ROCK, con las iniciales “X” por mi amigo Christian, ahora llamado “Montonero X”, y “D” por mí, Disidente.


Destruyendo mitos.

Me han preguntado por qué me hago llamar Disidente. Ese nick me lo puse hace unos años cuando surgió una controversia con Los Prisioneros, mi grupo favorito de adolescencia y no quería usar mi nombre real para atacar con más fuerza.

Cuando Jorge González -líder artístico y conceptual de la banda- echó al guitarrista Claudio Narea me indigné. Me molesté porque no era justo, porque no acepto que la soberbia de una sola persona (por más creativa o talentosa que sea) convierta a los demás en sus lacayos. Años después Narea reveló todos los detalles en su libro autobiográfico “Mi vida como Prisionero”.

Rebelde desde muy chiquillo, tal vez por conciencia natural, por muchos debates escolares, porque mi viejo tenía un carácter muy cachaco, por algún trauma, no lo sé, pero lo cierto es que con los años me he dado cuenta que he dejado a un lado cosas que antes abracé con fervor.

Abandoné el catolicismo para ser testigo de Jehová, abandoné mi casa para casarme con una mujer con quien empecé salir menos de un año antes, sin un centavo en el bolsillo e irme del país, abandoné a los testigos de Jehová para no tener religión, abandoné ese conservadurismo porque el individualismo y el liberalismo los llevo en la sangre, he dejado abrupta y escandalosamente amistades cuando hubo cosas que no me gustaron de ellas, todo en la misma línea de cuando abandoné mi admiración por exgenial Jorge González para defender la justicia de un limitado pero inocente Claudio Narea. Con tanta rebeldía no sé por qué no probé drogas ni violé la ley. No lo sé.

Años después, La Sala de Ensayo ha sido el marco propicio para seguir disidiendo, porque he despotricado contra cosas y amigos que antes quise y defendí, a favor de lo que antes odié y en contra de lo que antes amé. Indulgente con lo que otros desprecian e implacable con lo que la gente prefiere ignorar. No lo puedo evitar, ni mi viejo se tendría que salvar. O quizá él menos que nadie.

Hay cosas que hoy amo y tendré que dejar porque las cosas no son eternas, con contradicciones y todo. Soy disidente, soy Disidente. Y aun tengo mucho qué contar.


La Radio, decíamos.

Basta hacer click en el link de Radio Vida (www.turadiovida.com) para que tengáis música en los oídos. XD ROCK va desde este jueves 6 de septiembre, todos los jueves a las 9 pm (hora peruana) y repetición los sábados a las 10 am.

Al principio seguramente estaremos un poco duros y torpes pero luego iremos soltándonos e iremos conversando mejor las historias detrás de cada canción y de cada artista.

Pues bien amigos, LA SALA DE ENSAYO les invita a acompañarnos también en radio para escuchar buena música. Hágannos llegar sus comentarios y propuestas por el enlace a Facebook de la misma página o a mi Facebook personal.

¿Cómo saldrá todo en XD ROCK? Ni idea, pero sí habrá mucho esfuerzo y diversión, por amor al arte, como siempre, como Disidente en La Sala de Ensayo.