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jueves, 2 de junio de 2016

NUESTRO TRAUMA


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Ya desde el fin del gobierno de Alberto Fujimori la población se dividió en dos partes mayoritarias claramente definidas, de las cuales pocos hemos podido mantenernos al margen, y es muy simple:

Por una parte los fujimoristas, quienes solo ven virtudes y aciertos al gobierno de los 90. Cualquier delito, cualquier atrocidad, cualquier desvergüenza es atribuible a Vladimiro Montesinos, el verdadero engañador y mentiroso de toda una nación. Cualquier cosa que se evidencie responsabilidad en Alberto Fujimori será llamada error o responsabilidad exclusivamente política, jamás penal o de orden delictivo. Desde esa perspectiva, Alberto Fujimori está preso injustamente, víctima de la persecución de la vieja partidocracia y de la izquierda resentida por el desmantelamiento de todo rastro del modelo velasquista y de su propia base social en los sectores populares.

Por otra parte están los antifujimoristas, indignados por todos los casos flagrantes de corrupción y de criminalidad mafiosa en ese tiempo. Niegan que Alberto Fujimori tenga la más leve responsabilidad en cualquier cosa bien hecha en ese tiempo. Así, entienden que él no es responsable de la derrota del terrorismo, ni del fin de la hiperinflación y en general de la recuperación económica que el país inició en los 90. De hecho algunos de ellos hasta niegan que económicamente Perú haya mejorado y creen que está peor que cuando Alan García terminó su primer gobierno. De lo único que es plenamente responsable Fujimori es de crímenes, de ineptitud y de iniquidad política.


TOLERANCIA CERO

Cualquier atisbo de término medio es inmediatamente denunciado por los primeros de ingratitud, “comunismo”, “rojetes” y otras descalificaciones, hasta la más reciente: “El odio”. Como contraparte, los antifujimoristas acusan de fascista, vendepatria, corrupto, delincuente, antidemocrático, etc.

Mucha gente ha querido ser más serena y objetiva en su análisis, otorgando aciertos y errores (y también delitos despreciables) a Alberto Fujimori, pero en un ambiente siempre intimidante. A nadie le gusta vivir con estigmas encima, y estos intermedios han preferido ser discretos en relación a sus convicciones ante la manifiesta sobrerreacción de ambas vertientes.


EL TRAUMA

Explicaré mi punto de vista con una metáfora o ilustración práctica:

Suponga usted que sufre una tremenda pobreza con una familia a la cual mantener, tiene una hija pequeña que necesita lo más elemental, es decir, comida, ropa y vivienda. Usted no tiene ni para la comida de mañana, la ropa ya no le queda a su hija y la que usted mismo viste está vieja , desgastada y rotosa. Para colmo de males, no tiene vivienda propia y no le alcanza para pagar el alquiler del pequeño cuarto en el cual se amontona la familia. Quienes hemos pasado pobreza de ese tipo lo entendemos perfectamente, el estrés que esa situación causa es espantosa, no tanto por uno mismo sino por nuestros seres amados, por no poder asumir nuestra responsabilidad cabalmente. Hasta nuestra autoestima empieza a venirse abajo y nos preguntamos si servimos para algo, usted empieza a preguntarse si una vida así merece vivirse.

Ahora bien, usted se acuerda de que tiene un amigo de la infancia al cual felizmente le va bien, o al menos mucho mejor que a usted. Un día se encuentran y él le ofrece apoyarle en sus necesidades más urgentes. Hace unas llamadas y logra conseguirle un trabajito, muy humilde pero al menos tiene para sobrevivir a cada fin de mes. No sólo eso, su amigo nota que a pesar de eso su hija no puede educarse porque no le alcanza para un colegio privado y los nacionales son demasiado malos. Por lo tanto, le paga todos sus estudios en uno de los mejores colegios de la ciudad, además de todos los materiales, uniformes y cualquier necesidad logística que la niña necesite. Evidentemente, este amigo se está comportando no solo como un amigo sino como un salvador. Ha ido más allá de lo que cualquiera hubiera tenido la obligación de hacer.

Han pasado los años y la niña ya es toda una señorita y está siguiendo estudios de posgrado (también financiados por su amigo benefactor) y ya tiene un trabajo que le permite ver el futuro con optimismo realista. Usted solo puede sentir orgullo por su hija y gratitud y admiración por su amigo.

Sin embargo un día su hija le cuenta algo terrible: Desde hace años, mientras su amigo le ayudaba, la niña ha sufrido abusos por parte de su amigo. La ha obligado a tener intimidad desde antes de ser mujer y ahora ella está atormentada porque se trata de un secreto insoportable. Quizá al principio le parece tan increíble, tan imposible de aceptar, pero la evidencia de los relatos y de la franqueza de su hija son elocuentes: Ella fue abusada por el benefactor de forma sistemática al mismo tiempo que usted recibía toda esa ayuda. Como es de suponer, usted se llena de rabia e indignación y sale a buscar al traidor, al amigo que hizo tanto bien como mal.

Al encontrarlo él maneja la situación alegando que son debilidades humanas que cualquiera puede tener. Usted replica que no es una debilidad sino un delito monstruoso cometido no sólo una sino muchas veces. Finalmente le encaja esta declaración: “Si no te gusta lo que soy entonces repudia toda la ayuda que te di, maldito ingrato. Porque yo soy uno solo y así me aceptas o me repudias. Hoy tienes lo que tienes gracias a mí, hoy tu hija es lo que es gracias a mí, has comido y vestido a tu familia gracias a mí, vivirías en la calle como el vagabundo que eras cuando me buscaste. Repudia todo eso y devuélveme todo lo que te di, y que tu hija no ejerza los estudios que yo financié”. Y continúa: “No hay garantía en la vida. Mañana puedes necesitarme otra vez, mañana te olvidarás de los errores que cometí. Te pido perdón si ofendí a alguien por lo que hice (así, en condicional) pero puedo volverte a ayudar corrigiendo mis errores”.

Algunos pueden pensar que igual mataría al tipo, y yo no los culparía. Es un desgraciado. Pero le pido que razone como persona en la más absoluta necesidad material, para la cual no hay nada más importante que comer hoy. Usted que lee esto, ¿ha tenido hambre de verdad, hambre de pobre extremo? ¿realmente usted ha tenido que ver a sus hijos no tener qué comer, o repartirse un pan entre varios? ¿ha buscado trabajo de barrendero y se lo han rechazado a pesar de haber estudiado una carrera profesional? ¿ha querido ser mil oficios y aun así no daba para nada? Usted que se indigna, ¿ha vendido caramelos en micros o se ha resignado a ser vigilante con su título profesional en la mano? ¿ha hecho taxi luego de estudiar en la mejor universidad del país? ¿Ha llevado alguna vez a su familia a hospitales públicos como el Loayza o a una simple posta de provincia y sentir que eso es un verdadero infierno?

He visto personas soportar toda clase de vejámenes para llevar algo de comer a su casa. Es deprimente sentirse totalmente solo, inútil, miserable. No le deseo eso a nadie porque es lo más terrible, lo más humillante, tanto que algunos pierden de vista la diferencia entre vivir humillado por la pobreza o aceptar la humillación de saber que han tocado a un hijo impunemente. Me conmuevo al recordar cómo puede haber personas humilladas mentalmente que creen, por ejemplo, que mientras no haya penetración no hay verdadero abuso. Me saltan las lágrimas al recordar cómo algunas personas desmerecen el sufrimiento ajeno sólo porque pasó hace años.

La vida es mucho más difícil de decidir que lo que la mayoría de personas cree. Quienes pasan por encrucijadas éticas no siempre la pueden tener clara porque viven presas de un trauma. No se trata de angurrientos detrás de un “tapper” o una vasija de comida, o un kilo de arroz. Es gente que es víctima de un trauma, es víctima de alguien que ejerce control mental de ellos a través de su pobreza.

Las personas más instruidas se sienten frecuentemente por encima de los demás, tienen un aire de suficiencia moral que muchas veces los vuelve indolentes. Es una paradoja porque esas personas sí quieren lo mejor, están razonando limpiamente “amando la justicia y odiando la maldad”.

Porque sí, se trata de amar la justicia y odiar la maldad. Pero los traumas, muchas, muchísimas veces, no nos dejan reconocer ambas cosas. Nos implantan fobia, miedos irracionales que ninguna marcha multitudinaria o exhortación racional puede vencer. Nadie quiere el riesgo de volver a pasar tan insoportable sufrimiento, la más elemental necesidad, ya no solo de comida, ropa y vivienda, sino de dignidad.

¿Dignidad? Sí, porque el peso del trauma revela que hay dos dignidades en juego: La dignidad material y la dignidad moral. Solo quien ha sufrido la primera puede entender toda su magnitud y la monstruosa fuerza que puede tener ante toda ética y moral.


SUPERANDO TRAUMAS

Hace falta mucha fuerza y ayuda psicológicas para sobreponerse a nuestros traumas y fobias. En la ilustración yo igual denunciaría a mi benefactor y aprovecharía todo lo logrado porque en el argumento del delincuente hay una enorme falacia: El mérito, en última instancia, es del hombre y de su familia, de su hija. Porque ningún dinero produce prosperidad si no se le trabaja. Allí está el verdadero mérito entonces: Tomar una oportunidad y jamás desaprovecharla, no importa quién la de ni qué sepamos después. Y lo llevaría a los tribunales a que pague por sus delitos, lo pondría en evidencia y que todos sepan de quién realmente se trata aunque en el camino mi hija pueda quedar expuesta. Porque todo es preferible antes que dejar a un delincuente en libertad de buscar nuevas víctimas.

Creo que la prosperidad que cada persona ha logrado es mérito de esa persona, no de ningún presidente. ¿Gratitud a Fujimori? No. Pero tampoco dejaría de darle mérito por lo evidentes aciertos que yo entiendo que ocurrieron. Solo tratemos de imaginar a Alan García en 1990 siguiendo en la presidencia y sus mismas barbaridades hasta el año 2000. ¿Eso es gratitud entonces? Otra vez, no. Eso se llama RECONOCIMIENTO.

Alberto Fujimori no merece ni más ni menos que eso: Reconocimiento y exposición pública como lección, la única forma de superar nuestro trauma nacional, ya por más de veinte años. Y nunca más votar por él ni por quienes niegan o restan importancia a los abusos y delitos de su gobierno.


Fujimori es el retrato de una paradoja: Fue un excelente gobernante y también un vulgar delincuente. Es imposible tener a uno sin tener al otro. ¿Bebería usted un vaso con agua potable a la cual le añadieron un gota de veneno?

miércoles, 23 de diciembre de 2015

STAR WARS Y LA CIVILIZACIÓN DECADENTE

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A veces pienso que las nuevas generaciones realmente pueden ser mejores (no superiores) a sus antecesoras. Creo eso en cuestiones de derechos civiles, por ejemplo. Me alegra cuando uno de mis sobrinos, mi hijo, alguno de sus amigos, mis alumnos o cualquier otros joven percibe con claridad cuál es el rumbo correcto en los valores respecto al racismo, la homofobia, las minorías religiosas, el maltrato a niños o animales, etc.

Cuando uno de esos jóvenes alerta y dice: “Oye, cuidado, eso es racista”, o “Me parece que ellos tienen todo el derecho…” o similares, me siento bien, aun cuando ellos me corrijan, porque ese hecho demuestra que ellos pueden ser mejores que nosotros, tan esclavizados a prejuicios de tiempos pasados.


LOS OTROS

Sin embargo, a la vez, hay jóvenes, muchísimos, seguramente la inmensa mayoría, que demuestran que están completamente muertos de espíritu. Seguramente sería demasiado abundar en las causas.

La televisión basura (que es casi toda la televisión abierta), el cine veloz, vacío e irreflexivo, la música y monólogos degradantes de las radios, los diarios cada vez más dedicados a promover y publicar estupideces, la educación escolar que –en vez de ayudar– arruina cualquier posibilidad de tener gente con brújula y análisis crítico de la realidad que vive. Y así, un concierto de verdaderas patrañas para embrutecer a nuestra sociedad y volverla adicta a la basura de los medios, rica, dulcete, con sabores intensos, crocantes, burbujeantes, tan atractivos como venenosos.


BASURA Y CHATARRA FUERA DE CONTROL

Los cigarrillos de tabaco, los licores y las películas pornográficas suelen tener una advertencia en cuanto a su consumo y están prohibidos a menores de edad. Esto no ocurre con la Coca-Cola y otras gaseosas, ni con los pollos de KFC, McDonald's  ni con las hamburguesas de ninguna esquina, ni con los caramelos, los jugos envasados como Frugos, las gomitas, los chicles, los chocolates… y, sin embargo, producen tanto daño y adicción como el tabaco, el alcohol y el porno. A todo esto llamamos “Comida chatarra”.

Por tal adicción encontramos personas que fuman tabaco, otras drogas y se emborrachan a pesar de que saben que eso les puede costar la vida; ven permanentemente porno pese a que tal insistencia los puede convertir en misóginos; consumen pollo broaster o a la brasa, salchipapas, chorizos, etc, con toda clase de cremas, todas ríquísimas, muy adictivas y muy dañinas aun cuando ya se sabe todo el daño que causan.

A las personas que han caído presas de alguna de estas adicciones se les hace extraordinariamente difícil abandonarla, y es que precisamente por tratarse de un gusto irracional no se logra que la exhortación y la persuasión cumplan su cometido. Conozco algunas de estas personas que sienten asco por el agua pura. Sí, asco por el bien más natural y preciado para un ser vivo.

Volviendo a los medios, todos bien llamados como “basura”, ellos también están trabajando como la comida chatarra, creando adictos desde niños, inoculando una droga de la cual luego es muy difícil desprenderse, aun cuando la persona llegue a darse cuenta de que este consumo le hace daño. No logran dejar de ver, escuchar y leer toda esa suciedad mediática. Llega el punto en que consumir programas o contenidos sanos les aburre y hastía. Simplemente no soportan lo sano y culto, tal como los que sienten asco por el agua.


CULTURA BASURA

Así como este proceso de adicción alimentaria se repite igualmente en los medios basura, los cuales no solo crean programas basura sino que los potencian, promueven, publicitan, defienden y atacan en su favor, también conducen a lo que ya podemos llamar “Cultura Basura”, es decir, verdaderos estilos de vida, cosmovisión, pensamiento alrededor de esta inmundicia intelectual y espiritual. Esta Cultura Basura hace de las personas no solo esclavos mentales sino seres completamente ruines, egoístas, mezquinos, violentos, vulgares, estúpidos, irrespetuosos a cualquier forma de autoridad, superficiales, nihilistas, narcisistas, mentirosos, negligentes en sus obligaciones, inútiles a cualquier buena causa, etcétera.

¿No existía esto antes también, en generaciones anteriores? Claro que sí, pero esos antivalores eran censurados; hoy son aplaudidos.


EL COLMO, LA EVIDENCIA

Después de mucho tiempo estoy volviendo a escribir en La Sala de Ensayo y ahora decidí conversar con ustedes de esto, principalmente luego de ver el siguiente vídeo colgado en Facebook.

En este vídeo pueden ver a una persona discapacitada, el actual congresista Gian Carlo Vacchelli haciendo un baile en una muestra de buen humor, sin embargo, el editor del vídeo ha quitado el audio original y ha colocado en su lugar el típico sonido de R2D2, uno de los personajes más populares de Star Wars, con la clara intención de hacer sorna de su apariencia física.


La reacción en este enlace es que casi todas las personas festejan esta humillación, se burlan e insultan a Vaccheli. Algunas de ellas justifican sus burlas e insultos en dos cosas que no deberían ser más importantes que el respeto a los discapacitados: Vacchelli es fujimorista y una vez se quedó dormido en el hemiciclo del Congreso.


Ser fujimorista, para algunos, es como un delito o es equivalente a pertenecer a una organización criminal o naturalmente mafiosa, pese a que nada ha determinado legalmente esa condición. Es cierto que Alberto Fujimori está preso con toda justicia por delitos cometidos durante sus dos gobiernos, pero eso no convierte a su partido en organización criminal. Es como si el escándalo Watergate hubiera implicado considerar al Partido Republicano un paria político o una mafia. Nixon fue castigado y el partido siguió adelante, y a ningún demócrata se le ocurre invocar este caso para descalificar e insultar a los simpatizantes o votantes republicanos. Siendo Perú un país libre que ha soportado muchas épocas de tiranía (tanto desde el Estado como fuera de él), sorprende que haya tanta intolerancia y tanta violencia hacia quienes profesan una creencia o una convicción. Parece que aún no se ha aprendido la lección, es decir, el valor de la libertad de todos, no solo la de unos cuantos.

Por otra parte, dormirse en el Congreso, efectivamente, le ha ocurrido al menos una vez a Vacchelli. Probablemente esto sea inoportuno en un político, los cuales ya de antemano son personas vistas como mentirosos, aprovechadores y ladrones, pese a que no llegan a ese puesto solos sino por los votos de quienes precisamente los critican desde el mismo día de su elección, si no es que desde antes. 

Poca capacidad autocrítica tienen quienes seguramente se creen que jamás han cabeceado en su centro laboral. Seguramente quienes le llaman ladrón por dormirse en el Congreso siempre van lúcidos a trabajar o estudiar, de principio a fin, sin perder ni medio segundo en conversar eventualmente alguna trivialidad con un compañero de trabajo o de estudios, o tener una llamada telefónica ajena al trabajo. Seguramente el Perú es un país de gente que no le saca la vuelta al trabajo ni pestañea siquiera en horas laborales ni hace trampa en los exámenes.

A estas alturas no sorprende que haya personas ciertamente mezquinas que exigen a otros lo que ellas mismas no hacen, no sorprende porque la hipocresía popular no es reciente ni de invento peruano. Perú realmente no es inventor de nada positivo ni negativo en el mundo. Perú, valgan dolorosas verdades, es un país más entre más de dos centenares en el orbe. Eso sí, acoge muy bien vicios milenarios, como la mezquindad, la hipocresía, la falsedad, la burla y el maltrato a los vulnerables.

Pero este nivel de salvajismo simplemente no me cabe, no me lo logro explicar tratándose de gente joven que a la vez defiende derechos civiles y de animales. Sin duda no han de ser los mismos jóvenes, ojalá que no. Por favor, no dejen de leer los comentarios.

Den click aquí:

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martes, 5 de junio de 2012

TIANANMEN: El Genocidio y la Dictadura sin Castigo


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Esta semana se ha cumplido un año más de ocurrida la mayor masacre contra la lucha por la libertad en China: El 4 de junio de 1989 la dictadura comunista china reprimió de la forma brutal e inhumana una pacífica pero masiva manifestación estudiantil en la Plaza de Tiananmen, en Pekín. Los universitarios, hijos de la reforma educativa de aquellos tiempos, entendieron que es imposible ser culto sin libertad individual y sin elecciones libres.

Uno de los lemas que portaban, “Dame libertad o dame muerte” demuestra que ellos no estaban haciendo una manifestación anticomunista ni procapitalista, ellos apenas estaban pidiendo libertad, estaban pidiendo la libertad de la que debería disfrutar cualquier persona normal: Poder pensar, opinar, expresarse, elegir sin un Estado que los controle o supervise. Ninguna de dichas libertades existía antes de ello y la situación no mejoró después de la matanza. No solo eso, la generalidad de la población china nunca pudo saber los hechos porque el gobierno de ese país controla los medios de comunicación y prohibió que estos asuntos fueran de conocimiento general.

Aun hasta hoy, el gobierno comunista chino no informa a sus ciudadanos sobre aquellos acontecimientos y, cínicamente, expresa su rechazo y que en otros países se hable de sus prácticas criminales aduciendo que se trata de “asuntos internos”. En la temporada de aniversario, las restricciones ainternet se incrementan de forma sorprendentemente eficaz, de modo que resulta imposible para un chino hacer búsquedas o publicaciones que hagan menciones como “Tiananmen”, “masacre”, “genocidio”, “1989”, e incluso bloquea cualquier fotografía o imagen alusiva al mayor acto de violación de los derechos humanos de los últimos tiempos.

Sin embargo, gracias a agencias extranjeras y a algunos afortunados disidentes chinos, pudo conocerse estos atroces acontecimientos y hasta pudimos ver cómo un solo joven estudiante desafiaba a un enorme tanque militar comunista sin más arma que su propio arrojo, sin palo, piedra ni arma alguna. De pie, acompañado solo con su convicción por la libertad, este hijo de la Libertad nunca se sintió intimidado por quienes se creen dueños de toda una nación y de las conciencias de sus ciudadanos.


VERGÜENZA AJENA

Cuánta vergüenza ajena producen quienes aquí en Perú, desde la izquierda admiradora del régimen chino, hablan de abuso cuando los antimineros arrojan piedras a la policía y ésta intenta restaurar el orden con bombas lacrimógenas y balas. “Piedras contra balas”, dicen. “Dictadura minera-militar”, dicen. Es cierto que ha existido -y aun existe- muchas veces brutalidad policial en estos intentos por restablecer el orden, pero llama la atención la doble visión, la doble moral de victimizarse por los conflictos locales mientras son indiferentes a los miles de muertos indefensos de China. Se han refugiado en el pretexto ambientalista, el nuevo disfraz de los que buscan agudizar las diferencias, la lucha de clases y la agitación, no permitir ni facilitar el entendimiento ni el diálogo.

Cuánta vergüenza ajena producen quienes aquí en Latinoamérica, desde la izquierda admiradora del régimen chino, hablan de antiimperialismo yanqui cuando ellos también promueven una red internacional ideológica extranjera que no ama la libertad de todos. La vergonzosa experiencia castrista de Cuba a ellos no les dice nada. Ya quisieran ellos que el gobierno ecuatoriano se adueñe de los medios de su país. Una y otra vez encontramos que pretenden entrar y nunca más salir del poder. Han mentido miserablemente para acceder al poder, como cuando Chávez decía que Fidel era un dictador mientras era candidato. Esas mentiras no le molestan a la izquierda latinoamericana, pero sí se enojan cuando su candidato peruano Ollanta Humala cambia a la derecha y lo acusan de traidor. Pero no dijeron ni pío cuando Humala usaba la misma táctica mentirosa de Chávez respecto a Cuba y Venezuela firmando Hojas de Ruta para la derecha. Esas mentiras sí les han parecido apropiadas.

Cuánta vergüenza ajena producen los empresarios del mundo y sus títeres a quienes llamamos “presidentes”, cuando babean de codicia mercantilista por hacer negocios con la China genocida. Ellos festejan sus Tratados de Libre Comercio, se frotan las manos por sus pingües ganancias proyectadas. A ellos no les importa el rojo sino el verde, no el verde de la naturaleza sino el verde del dinero, no importa Tiananmen, no importan los muertos, no importan los perseguidos, no importa la libertad que no existe en China.

Los presidentes firman tratados para que no los acusen de ineptos ni reaccionarios, que no los acusen de un estúpido romanticismo porque lo principal es la plata, no la libertad de expresión ni los muertos en país ajeno. No conviene políticamente buscarse reproches con los electores para defender a las víctimas extranjeras. A los políticos no les vale la pena.

Porque todos fueron felices a la olimpiadas del 2008, todos firman TLCs, todos ofrecen mercados a los productos chinos, todos quieren hacer negocios con China, por eso nadie quiere hablar de los muertos de Tiananmen, nadie quiere aguarse la fiesta. Como putas en ganga, como andrajos en remate, presidentes y empresarios arrastrados ante el dinero asiático manchado de sangre.

Los noticiarios han dejado a un lado el aniversario de tan brutal matanza, ninguno ha hecho mención de miles de muertos y mutilados que hasta hoy no encuentran justicia, miles de conciencias que parecen haber luchado en vano. Queremos dinero y esa es la verdad, por eso no nos molesta la sangre lejana pero nos encanta el dinero cercano. Los medios han preferido hablar de fútbol o del jubileo de la Reina antes que luchar por la libertad, publicistas del olvido y la inacción.

China necesita otra bandera, otros dirigentes, no merece asesinos impenitentes que solo se han acercado a Occidente por negocios pero no creen en la libertad. El rojo de la bandera china hoy representa toda la sangre derramada por décadas por ese régimen asesino. ¿Por qué el mundo bloquea a Cuba pero no a China? ¿Por qué los jóvenes muertos chinos de Tiananmen valen menos que los cubanos de Miami? ¿Por qué somos valientes con el pequeño pero no con el grande? ¿Por qué somos tan cobardes, indolentes e hipócritas en el resto del mundo?



Mientras tanto, las muertes de Tiananmen cumplen un año más de perpetradas. Yo era un adolescente universitario cuando ocurrió el genocidio. Esos jóvenes muertos deberían tener mi edad, esos jóvenes muertos deberían hoy estar escribiendo con esta misma libertad con que yo lo hago ahora y leyendo con la misma libertad con la que ustedes leen esto ahora. Esos jóvenes deberían estar educando a sus hijos festejando su libertad.

Pero ellos están muertos y no leen ni escriben más. Nunca supieron la dicha de tener hijos. Los nuevos jóvenes chinos tampoco pueden leer ni escribir libremente, son analfabetos de la libertad. Peor aún, así como a televisión basura nos contamina aquí en Latinoamérica, allá en China el vil metal mercantilista occidental hace que millones crean que ahora lo tienen todo en sus bolsillos cuando no tienen lo más importante en su espíritu. No, la libertad no puede ser solo económica.

¿De qué sirve el dinero y la prosperidad material si luego no puedes expresarte ni cumplir tus sueños libremente? ¿De qué han servido todas esas muertes de Tiananmen y toda la riqueza si los actuales jóvenes no se integran al libre pensamiento global? ¿Qué sentido tuvo ese heroísmo si nadie lo recuerda ahora?

No hay sistema perfecto, pero ninguno es tan imperfecto y brutal como una dictadura, sea de derecha o de izquierda, aun si fuera popular. La popularidad de un dictador no lo hace menos dictador. China es milenaria pero su dictadura solo es centenaria, lo cual igual es demasiado tiempo. Se cumplen 23 años de Tiananmen y el mundo no parece interesado en acabar con este abuso comunista, el mundo no parece interesado en honrar a los muertos más allá de unos cuantos discursos y la mera palabrería.



¿Qué más podemos hacer, cada uno de nosotros? Denunciarlo, no olvidarlo jamás. Pero es muy importante ejercer nuestro propio bloqueo y veto a China. No consumamos productos chinos, porque el nuevo sistema híbrido comunista-capitalista chino se basa en que con bolsillos llenos y negocios pujantes nadie les dirá nada.

Recordemos: Cuando compramos productos o servicios hechos en China estamos validando lo que ese gobierno hace contra su propia población, estamos complaciendo y financiando a esa banda de criminales y genocidas que manejan China.

No se trata de matar de hambre a los pobladores chinos, se trata de enviar este mensaje a su gobierno: Que tal vez los comunistas chinos hayan decidido aliarse a los empresarios mundiales para lograr la pasividad del resto de gobiernos del mundo, pero hay una población que no olvida a muertos inocentes que solo querían libertad. No podemos seguir premiando a los genocidas. No compre productos chinos, no consuma productos fabricados en China, aun si son marcas extranjeras en ese país.

Eso sí, apoyemos los servicios de pobladores chinos migrantes fuera de China, quienes han huido del hambre y de la esclavitud mental. Asegurémonos de que nuestro dinero apoye la libertad, no el crimen impune.

No olvidemos Tiananmen, no olvidemos la libertad que otros no tienen.