jueves, 25 de abril de 2013

Cineastas y mirones; nostálgicos y fumones




En mi último post en mi página personal de Facebook puse cuánto me ha gustado la pela ASU MARE, la exitosísima comedia semiautobiográfica de Carlos "Cachín" Alcántara. He dicho que me ha gustado y lo sigo sosteniendo así, pero quiero enfatizar algo que allí escribí pero que creo que es necesario repetir: La principal cosa que me atrajo de esa película es la exposición que le ha dado a nuestro barrio, la Unidad Vecinal de Mirones, especialmente la segunda etapa, donde Carlos y muchos más hemos crecido. Ver abiertos a las multitudes lugares que antes eran de unos cuantos ha significado una forma de reconocimiento, aun cuando en dicha autobiografía también se tocan tópicos penosos como el consumo de drogas del mironense. Fue hermoso ver mis recuerdos infantiles así, en pantalla gigante, y reconocer algunos personajes y lugares de toda la vida, que yo creía que eran solo míos y de unos cuantos más.

En fin, la mía es una visión muy personal de la película y ahora quiero mencionar otras cosas que vienen revoloteándome la cabeza antes y después de verla, a propósito de un artículo de Ray Ray Áfrika en el blog Cero Contenido. Ese artículo ha resultado ser una crítica demoledora, verdaderamente ácida, única entre tantas alabanzas. Me estaba guardando esas cosas pero esta mañana amanecí tarareando involuntariamente "Nunca quedas mal con nadie", lo cual creo que es una señal, un mensaje divino, para no cabrearme.


DE RUIDOS Y NUECES

Para ir rápido al grano, diré que creo que ASU MARE es un extremista caso de mucho ruido y pocas nueces. Y muchísimo ruido marketero, hay que reconocerlo. Jamás una película peruana recibió una cobertura tan extrañamente gigantesca, tan descomunal, tan sostenida, con tanta anticipación a su estreno. Y ahora, luego de verla, habría que agregar también que fue una cobertura increíblemente desmesurada y monstruosa, un verdadero lavado de cerebro colectivo, un genocidio a la independencia de criterio individual.


Para comenzar, hay una buena razón para este despliegue publicitario: ASU MARE fue concebida, desde el telo, como un negocio. Punto. Por eso no hay cineastas en ella sino gerentes, mercadotécnicos y publicistas por doquier. Esto no es una calumnia ni un ataque, me remito a lo que sus propios productores han revelado en entrevistas públicas. Misión cumplida, entonces. Tenemos un producto producido ciñéndose, no a criterios artísticos, narrativos, actorales ni nada que no fuera exclusivamente el patrón forjado por el estudio de mercado. ¿Es esto malo, acaso? Por supuesto que el deseo de comercializar un producto redituable no tiene nada de malo, al contrario, todo producto debería revertir en ganancia para sus inversionistas. Eso no solo es bueno, es excelente. Felicitaciones y bien por el bolsillo de Cachín y sus casi desinteresados socios.

Sin embargo, ver todo ese ejercicio desde meses antes de su estreno no sólo en publicidad directa pagada sino también en (al menos aparentemente) entrevistas y reportajes gratuitos en diarios, revistas, televisión, radio, una y otra vez en todos los horarios, todos los días, a veces repitiendo y haciendo varias crónicas en diferentes ediciones del mismo programa, resultó, cuando menos, sorprendente. Con el tiempo a algunos nos empezó a parecer sospechoso.

Pero bueno, no hay que pensar mal, tal vez estos medios habían visto la película, total, los periodistas suelen vanagloriarse de saber todas las cosas mucho antes que el común de los pobres mortales de este infecto mundo. No es por nada que los periodistas suelen sentirse por encima de los demás. Había que confiar en que la calidad final de ASU MARE estaría a la altura de semejante estrategia periodístico-publicitaria. ¿O sería pura mermelada, es decir, "bisnes son bisnes"? ¿Sería una obra de arte cinematográfica capaz de exhibirse en cualquier sala del mundo con reconocimiento similar, aun considerando que se trata de una comedia ligera? ¿Cómo saberlo sin haber visto la película?


A LA COLA

Entusiasta pero con una lucecita roja diciéndome que no todo podía ser tan perfecto, hice la larga cola de una cuadra pese a que ya había pasado más de una semana del estreno, y más de un millón y medio de personas la habían visto, todas hablando maravillas de la película, de lo mucho que se rieron, de lo lisurienta que es la mamá de Cachín y de tal o cual escena.

A mí me impresionó aquella primerísima escena en que aparece Mirones en vista panorámica, especialmente porque mi casa está allí bien clarita, solo faltaba que apareciera mi esposa con los pelos revueltos. O sea que me sentí complacido. Yo había escuchado decir a algunos que la película tenía algunas escenas dramáticas que hasta arrancaban alguna lágrima. Lo diré también muy simple: La película terminó, para mí, abruptamente, me quedó como incompleta. Porque esperaba que se narre más lógicamente el proceso del fracaso al éxito, cosa que realmente no se explica nunca. Le pregunté a mi hijo, "¡Qué! ¿ya acabó?", a lo cual él me respondió sabiamente "¿Y qué más esperabas?" Precisamente, lúcido hijo mío, ¿qué más esperaba de esto?

Luego de unas noches me encontré con Geraldine, una amiga de Elio, urbanización vecina de Mirones, y le comenté que me preguntaba si mi interés y percepción eran los mismos que el resto de gente porque finamente yo soy mironense y hay allí una conexión evidente hacia la película, me iba a encantar de todas maneras. Pero le dije que no entiendo qué le ven los demás. Es decir, si en vez de Mirones hubiera sido El Porvenir ¿hubiera tenido el mismo impacto en mí? Nada que ver. ¿Entonces es la publicidad y la buena química de Cachín lo que explica esta explosión de espectadores? Esto me confirmaba mi temor ante la descomunal influencia de los medios en el común de la gente.

Sería entrar en demasiado detalle, pero por ejemplo me dejó cagao aquella escena en que Cachín quiere sacar a bailar a Emilia, todo iba bien en la actuación y esperaba verlo bailar eficazmente para concretar el propósito de la escena, a saber, el levante, pero cortaron y pasaron al stand up y era otra cosa, como que estés viendo una película en tu casa y de pronto, en una escena interesante alguien pare la película y te cuente cómo terminó. Ah, este ejemplo es justo lo que pasó en ASU MARE: Nos cortó la escena para contarnos cómo terminó. Ahí sí sentí que la cagaron, por más que el stand up sea de lo mejor. Fue un coitus interruptus para hacerle publicidad al show de Carlos Alcántara. Ah, es que son publicistas pues.

Hay más aspectos y escenas para comentar, como la alarmante debilidad en la construcción de los personajes y una historia que nunca echa raíces ni explica nada, pero prefiero remitirlos al artículo mencionado arriba, creo que es lo bastante elocuente como para que yo pretenda hacer lo mío si Ray Ray Áfrika ya lo dijo todo. Bueno, tampoco estoy de acuerdo en todo pero encuentro que es lo más cercano que he encontrado a mi opinión entre tanta crítica y comentario complaciente:


¡Asu mare, qué tal metida de rata!

by RAY RAY AFRIKA on Apr 22, 2013 • 8:37 pm

Así que ahora fui a ver Asu Mare. Ya que todo el mundo está hablando de esta peli supuse que debería darle una oportunidad, a pesar de haber vivido durante los últimos meses con la absoluta seguridad que la iba a odiar. Pensé que no hay que ser prejuicioso en la vida y fui, hoy lunes, a la función de las 3pm en el Cinerama del Parque Kennedy. Me empezó a parecer raro que pasasen tantos comerciales, de esos que hay antes de que comience la película. Hubo un comercial que juntaba a muchas marcas, incluyendo Inca Kola, Brahma, Direct TV y Marca Perú protagonizado por Carlos Alcántara. Fue un comercial especialmente raro porque duró una hora y media. Cuando terminó el comercial nos botaron de la sala del cine y no entendí qué estaba pasando. ¡Qué fue!, pensé, ¡si había pagado mi entrada para ver una película!

Asu Mare, que aparentemente está basada en un cuento de Ribeyro porque trata casi exclusivamente sobre lucha entre clases sociales limeñas, es un largometraje dirigido por un publicista y cuyo 70% del presupuesto fue financiado por marcas privadas, que se hacen muy presentes en la pantalla. La ‘trama’ es como la biografía de Carlos Alcántara. El conflicto es nulo. O bueno, ok, el conflicto es que Carlos Alcántara se pasó la vida medio acomplejado de ser clase media baja. Pero no se preocupen, antes de que termine la historia logra vencer todos sus dificultades al salir en la tele, mudarse a Miraflores y casarse con una chica blanca del San Silvestre. En serio, ¿cuántas veces era necesario mencionar que su flaca era del San Silvestre?

No estaba seguro si esta escena era en los 80s
 o las chicas simplemente eran hipsters.


En serio esa es toda la trama. Machín está súper acomplejado y luego gana plata y tiene una flaca blanca en Miraflores. Fin. El sentido de narrativa brilla por su ausencia, mientras vemos un montón de escenas sin relación entre sí que van mostrando partes de la vida de Carlos Alcántara, comediante hecho popular por su rol en Pataclaun en los 90s y luego por volverse la mascota de cerveza Brahma.

“Todo este esfuerzo valió la pena para poder
al fin pertenecer a la clase media-alta.” – Machín


La historia pasa de Machín siendo niño a Machín buscando chicas a Machín fumando pasta en un taco a Machín haciendo servicio militar. Ninguna de estas escenas tiene conexión con las demás o al desarrollo de la trama que es terriblemente arbitraria. La única motivación real que está más o menos presente en la película es que Machín quiere ser actor (más o menos) y al final lo consigue (de manera totalmente espontánea y sin ningún tipo de explicación o esfuerzo notorio). Sólo entra a una academia de clauns y en la siguiente escena ya está en la televisión. Vida resuelta.

Por cierto, la película se llama ‘Asu Mare’ porque se supone que trata sobre su mamá… pero el personaje de la mamá está tan mal desarrollado y tan poco presente que no recuerdo ningún aspecto de su personalidad. Creo que era como ‘media dura pero en verdad no tanto’. Qué personaje tan interesante. En especial es importante el personaje de la mamá en la trama porque absolutamente nada de lo que hace ayuda a su hijo, el personaje principal. En una parte ella vende su anillo de bodas para pagarle el examen de ingreso a la universidad, y él lo jala. Es más, lo jala dos veces. ¿Qué sentido tuvo hacer las escenas de la universidad cuando estas no tuvieron ningún efecto en la película más que mostrar un cameo de Gonzalete?

Hay otra escena con cameo de Carlín que tampoco tiene nada de sentido narrativo
pero lo extienden un culo para que salga más tiempo el actor conocido.

Debo admitir que me reí. Cinco veces. Las conté. Las cinco fueron durante las escenas que eran el stand-up de Machín que fue la inspiración original para hacer la película en primer lugar. Eso muestra que Machín sí es un comediante gracioso y que su show en vivo es un mate de risa, pero no se sostiene para nada en la pantalla grande. Encima, Carlos Alcántara es un pésimo actor. Es un buen comediante pero un pésimo actor. Las escenas en las que trata de estar serio, como cuando está triste o tratando de gilear a una chica dan fucking pena. ¡Su rango actoral sólo alcanza emociones y gestos extremos porque eso es lo que fucking hacen los payasos, pues!

Hazme reír pes mierda.

La película es una caca. Te la recomiendo si te gusta The Big Bang Theory o ese tipo de comedias en las que la audiencia se ríe sólo por intuición o porque es lo que se espera de ellos. Te juro que apenas empezó la función ya había gente cagándose de risa a pesar de que literalmente no pasaba nada. Se ha hablado tanto del éxito de esta película, y creo que es porque es tan complaciente con la misma audiencia que se pasa los domingos teniendo fantasías sexuales con Gastón Acurio echados en sus camas con sábanas de Marca Perú. Es un film que literalmente ha hecho estudios de mercado intentando caer lo mejor posible a cada posible espectador, tomando cero riesgos, teniendo cero impacto y sólo haciendo un largometraje que es una hora y media de celebración al criollismo peruano, en todas sus peores y más acomplejados aspectos.

Ni siquiera sirve tanto como una comedia porque el último tercio de la película toma un ‘tono serio’ en el que vemos a Machín volverse un drogadicto pero recobrando su vida cuando literalmente un niño random de la calle viene y le da una nariz de claun. Esa es la resolución de la película. Deus ex, váyanse a la mierda.



Pero, ¿sabes qué? Aun así no es la peor película peruana que he visto, ni siquiera recientemente. Ciertamente El Limpiador fue una caca arty que duró como 2 horas insoportables de falta de trama pero con ‘fotografía bonita’. La diferencia de Asu Mare es que la audiencia está absolutamente obsesionada con ella cuando ciertamente no es un producto que lo merezca. Como dije, el último tercio de la película de pronto tiene un tono dark y dramático que se siente repentino, forzado y apurado, como si en los últimos días de filmación recién se hubiesen dado cuenta que a la película le hacía falta conflicto. La audiencia aburrida, forzando sus risas aquí y allá, hasta que la película termina con una escena de baile en cámara lenta estilo Wes Anderson. Salen los créditos con el fucking logo de Marca Perú gigante. Te lo juro. La audiencia por poco y se para a cantar el himno nacional.

Si no te gusta esta película eres un anti-patriota de mierda. Eres un negativo y no te gusta nada de la vida. ¿Por qué no puedes simplemente seguir la corriente por alguna vez? Si es que a la gente le entretiene, ¿por qué te jode? ¿Acaso te hace daño que exista esta película? Es que los peruanos odian que otros peruanos tengan éxito.

O fácil:

Simplemente

Asu Mare

no es tan paja.



90% DE ACUERDO

¿Similares? ¿Por dónde?
Creo que el comentarista acierta objetivamente en casi todo pero la caga cuando dice que ASU MARE es recomendable para gente a la que le gusta "The Big Bang Theory". Nada que ver. Esta es una comparación inaceptable, ofensiva para los gringos. "The Big Bang Theory" es una comedia ligera, una sitcom, sí, pero bien estructurada, con personajes bien construidos y con una historia que fluye naturalmente, aunque, claro, la comedia exige cierta caricaturización de los personajes, recurriendo frecuentemente a estereotipos o exageraciones. En "The Big Bang Theory", además de gerentes, publicistas y mercadotécnicos también hay artistas del guión, de la dirección de tv o cine, de la actuación dramática, etc., lo cual justifica plenamente su éxito de audiencia y en los Emmys. Lo mismo puede decirse de otras comedias precedentes como "Two and a half men" o "Friends". No hay comparación posible en cuanto a calidad final.

Más bien, a ASU MARE habría que ponerle como verdadero modelo máximo inalcanzable a "Everybody loves Raymond", comedia autobiográfica que gira en torno a la vida de la familia ítalo-americana de Ray Barone, basada en el personaje real Ray Romano. Por ahí debió ser el concepto narrativo de ASU MARE, si acaso tuvo alguno. Tal vez el estudio de mercado descartó tener algún concepto o lógica narrativa para un público peruano acostumbrado a comedietas estúpidas como "Al fondo hay sitio" o realitys de asnos como "Combate", "Esto es Guerra" o "Bienvenida la Tarde". Como les decía, "bisnes son bisnes", según los orgullosos gerentes del éxito. Ah, no, eso lo dijo una vedette cuando puteaba.


MIRONES NO SE MANCHA

Pese a que algunos que han visto la película han interpretado erróneamente que Mirones es un barrio de fumones, o que el fracaso y las drogas se vencen poniéndose nariz de payaso, o que la marca Perú aún sigue siendo una selecta distinción, o que tienes que elegir entre arte que no se vende o bodrios exitosos, yo pienso que ASU MARE puede marcar muchos beneficios para el cine y los negocios, una enseñanza.

Yo les diría a los cineastas de verdad que entiendan que no tiene nada de malo interpretar los gustos del público para llevarlo gradualmente a niveles superiores de percepción artística. También deben agregar a su obra un diseño de comercialización y distribución verdaderamente profesionales que le garanticen presencia en la mente de los espectadores potenciales. Ese ejemplo les deja ASU MARE, no se cierren a las herramientas que da el mercado y los negocios.

Por otra parte, les diría a los gerentes e inversionistas que existe Indecopi y uno puede terminar denunciándolos por publicidad engañosa o desproporción entre publicidad-producto real. O por vender gato por liebre. No todo es plata, aunque no lo crean. Inviertan también en verdaderos profesionales del cine, no jodan pues.

Por último, recomiendo a todos conocer la Unidad Vecinal de Mirones. He decidido hace un buen tiempo dedicar algo de tiempo y recursos a hacer vídeos y fotos sobre mi barrio para que se le conozca mejor y el resto del mundo vea que aquí hay una microciudad por conocer, que aquí hay mucha gente linda y buena, que en un barrio popular los paisas se pierden y los pitucos se asustan. Que hay quienes solo ven de lejos este barrio y no vienen a mi jato para no ensuciarse las tabas o porque en el fondo se cagan de miedo, aunque alucinen con su gentita luego de venir como si fueran Indiana Jones. Y, sí, que hay algunos mironenses que creen que no hay mejor manera de prosperar que irse de aquí.




Para quienes quieran ver la crítica mencionada, aquí tienen el link del artículo "¡Asu mare, qué tal metida de rata!" de Ray Ray Áfrika en el blog Cero Contenido AQUÏ.


martes, 2 de abril de 2013

¿Militares a la fuerza?


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En estos días volvemos al viejo debate sobre el Servicio Militar Obligatorio (SMO). Parece que a ciertos gobernantes la experiencia no sirve, siempre se les ocurre lo más torpe. Veamos.

En general, este servicio es visto con extrema desconfianza en Latinoamérica porque los antecedentes siempre han sido de abusos y violaciones de los derecho fundamentales de los jóvenes reclutas, que van desde mala alimentación, insultos y humillaciones, hasta masacres y asesinatos apañados por los altos mandos militares. Por ejemplo, está el caso del joven conscripto argentino Omar Carrasco, de 18 años, quien en 1994 fue asesinado por otros dos soldados por instigación de un oficial. Este escándalo de abuso desencadenó el fin del SMO en Argentina ese mismo año. Precisamente en ese país el SMO era conocido como “Colimba”, acrónimo de “Corre, limpia y barre”, lo cual muestra por sí solo cuál era el manejo regular de este servicio, tan frecuente en toda América Latina. Difícilmente salen buenas reservas de mocosos puestos a servicio gratuito doméstico de los mayores. Eso es esclavitud legal, dar todo a unos patanes con uniforme, a cambio de nada para uno ni para la patria.


Un poco de historia.

El Servicio Militar Obligatorio surgió por obra de los jacobinos franceses luego de la Revolución, debido al notorio declive de apoyo popular que experimentaron las fuerzas armadas francesas después de que el pueblo francés voluntariamente se alistara a luchar por su libertad. Para el pueblo de Francia una cosa era luchar para liberarse de la monarquía y otra muy distinta andar matando y muriendo por toda Europa. Así, los jacobinos pasaron de ser intelectuales de la revolución y liberales para convertirse en republicanos en su acepción más derechista y reaccionaria.

De esa forma los jacobinos llegaron a la conclusión antiliberal de que ser militar no era un voluntariado alegre, convicto y liberador sino una obligación legal como tributar o votar, so pretexto del servicio a la patria. De ese modo el ejército francés tuvo enorme sangre joven e idealista con la cual nutrirse para ir a la guerra contra sus vecinos europeos, ya bajo las órdenes del victorioso Napoleón Bonaparte, siempre hambriento de poder.

Si bien Bonaparte fue derrotado, el SMO fue una idea asimilada por todo el mundo, además de mantenerse en la propia Francia. Han pasado muchos años desde aquellos tiempos y vale la pena ver cuál es la situación actual del Servicio Militar Obligatorio en otros países del orbe. ¿Por qué algunos países desarrollados lo mantienen y otros no?


El retroceso mundial del Servicio Militar Obligatorio.

Recientemente en Austria, país neutral, el 20 de enero de 2013 se sometió a referendo la continuidad del SMO, con triunfo ajustado del mantenimiento de la conscripción dado que deriva en servicios sociales, en contra de la corriente general europea que propugna que los soldados deben ser profesionales muy especializados, no muchachos amateurs y obligados que finalmente no hacen labor realmente militar. En la zona Euro ya son 21 de 27 los países que han decidido abolir el SMO para dar paso a profesionales tanto voluntarios como especializados. Véase estadísticas europeas aquí.

En los Estados Unidos el Servicio Militar Obligatorio ya no existe, salvo cuando se considere que un tiempo de guerra exija más reclutas para cubrir la necesidad de dicha situación. Solo se espera que todos los jóvenes se registren en la reserva. Aun así, las organizaciones de defensa de los derechos humanos continúan luchando por que se respete la libertad de los jóvenes reclutas voluntarios a tener objeciones de conciencia a portar armas sin ser humillados por ello, o a renunciar a continuar con dicho servicio voluntario sin que se les castigue por tal decisión. En algunos estados al joven que no se ha registrado se le puede impedir conseguir empleo en oficinas estatales o hasta obtener licencia de conducir. Véase la situación  norteamericana aquí.

Recluta argentino Omar Carrasco,
su emblemático caso provocó
la abolición del SMO en Argentina.
En América Latina, como ya hemos mencionado, el SMO está en franco retroceso ante los pésimos antecedentes que nos reporta la experiencia. Además, cada vez hay menos conflictos externos que conlleven peligro real de guerra. Recientemente los conflictos fronterizos se resuelven en instancias judiciales internacionales o por la vía diplomática directa. En realidad, las actividades militares regulares se han concentrado en la lucha interna contra la delincuencia, principalmente el narcotráfico o la subversión terrorista, temas que por su naturaleza deberían atenderse con una policía altamente calificada y con servicios de inteligencia policiales eficaces.

Por donde se vea, en la gran mayoría de los casos en el mundo la necesidad de reclutar jóvenes por la fuerza para propósitos militares se ha convertido en algo anacrónico que choca con los cada vez más valorados derechos individuales a la libre determinación. Cada vez más personas encuentran en el Servicio Militar Obligatorio una forma encubierta de secuestro legal.


Algunas situaciones excepcionales.

Sin embargo, hay que reconocer que hay excepciones que pueden impedir la abolición del SMO en algunos países. Tal vez el caso más patente lo vive Corea del Sur, un país pacífico y extraordinariamente próspero que, pese a ello, tiene que destinar gran parte de sus recursos al gasto militar, así como mantener el Servicio Militar Obligatorio para varones desde el fin de la Guerra con Corea del Norte (1950-1953). Así, Corea del Sur destina el 2,6% de su PIB y el 15% del presupuesto anual a sus fuerzas armadas, un verdadero dineral.

Descontrolado líder norcoreano Kim Jong-un.
No se puede confiar en un tipo con ese peinado.
La razón la tiene su vecino norteño, Corea del Norte, país dirigido por un mocoso desquiciado militarista antioccidental, Kim Jong-un, de apenas 30 años de edad, que se ha pasado toda su gestión desde diciembre de 2011 amenazando a los sureños y sus principales protectores, los Estados Unidos de América, mientras los niños norcoreanos parecen víctimas de sequías africanas. A efectos de concretar sus amenazas, Kim Jong-un ha desarrollado una carrera  nuclear que ni siquiera Rusia o China apoyan aunque, como siempre, tratan de mantenerse de lado en este tema, solo pidiendo moderación mutua sin acciones más concretas para terminar con este vecino problemático de oriente.

Un niño mimado no debería
disponer de bombas atómicas.
Con Corea del Norte obsesionada en atacarla, Corea del Sur no se puede dar el lujo de no tener ejército, como ha sido el caso de Japón desde el fin de la II Guerra Mundial en 1945. Corea del Sur tiene el sexto número de tropas activas más grande del mundo, la segunda reserva militar más grande y el duodécimo presupuesto para la defensa más alto del mundo. Los sureños, con un promedio de 3,7 millones de personal militar entre una población total de 50 millones de personas, tienen el segundo índice de soldados per cápita más grande en el mundo, sólo después, precisamente, de Corea del Norte.

La democracia surcoreana tiene un sistema muy rígido de Servicio Militar Obligatorio de 21 meses para jóvenes varones entre 18 y 30 años de edad. No hay lugar a zafar de él, el Estado confía y se asegura de la moralidad de sus hombres. En una situación tan delicada como la descrita, se considera una deshonra para las familias surcoreanas el que alguno de sus miembros evada esta obligación. Por otra parte, aquellos que no hacen el servicio militar no pueden conseguir un empleo en el gobierno ni en organizaciones públicas.

Kim Kyu Jong, exintegrante de SS501,
hace su SMO surcoreano desde
julio 2012 por dos años.
Es tal la rigidez de este sistema que todos los famosos cantantes de K-Pop (Pop coreano) han pasado, están pasando o pasarán inevitablemente por los cuarteles. Ni la fama ni el dinero ni el apellido exoneran a un coreano de su obligación legal. Las únicas excepciones de refieren raramente a estudiantes o científicos entregados a la investigación, la cual finalmente también redunda nítidamente en la desarrollo nacional. Todos deben pasar el servicio, aun después de terminar sus carreras universitarias.

Con un estado de alerta máxima ante la posibilidad real de un ataque belicista norteño, parece penosamente inevitable que el SMO de Corea del Sur se mantenga indefinidamente. Esto no obsta para que existan objetores de conciencia surcoreanos (mayormente Testigos de Jehová). Estos objetores lo están pasando verdaderamente mal en su país, debido a que esta causal de exoneración no existe legalmente y por ello suelen ser condenados a cárcel de 18 meses, aunque eventualmente la condena puede llegar hasta los tres años. Es muy interesante el testimonio del joven objetor de conciencia no religiosa Nalmaeng o Moon Myungjin, el cual pueden encontrar aquí y aquí.


La sinrazón.

En resumen, esta decisión del gobierno peruano de obligar a algunos jóvenes al Servicio Militar si no se cubren las vacantes voluntarias resulta claramente torpe y revela la incapacidad del gobierno de hacer de la carrera militar una opción atractiva y viable, por lo cual casi ningún joven en su sano juicio optará por hacerse militar, ni temporal ni permanentemente. Con este Servicio Obligatorio no se atiende justificadamente una inminente situación bélica como Corea del Sur, más bien, se pretende encubrir una ineptitud galopante.


Basta de Payasadas.

La ineptitud no sorprende de un gobierno latinoamericano: Atacar síntomas antes que causas subyacentes. En el gobierno peruano actual (como en anteriores) no parece haber la elemental capacidad de sentarse con franqueza a preguntarse: ¿Por qué casi nadie hace Servicio Militar voluntariamente, ni siquiera por un par de años? Cuando los dirigentes militares y gobernantes peruanos entiendan lo torpes que han sido, tal vez podamos tratar el tema con más sensatez y menos abuso. En el colmo de la atropello y la desvergüenza, el gobierno también decretó que quien no desee realizar el SMO se libere de él pagando S/. 1,850.00 (unos US$ 725.00), con lo cual esto tiene todas las características de un secuestro: Si quieres devuelto a tu hijo debes pagar a quien se lo llevó. Por supuesto, la evidente consecuencia adicional de esto es que los más pobres serán los únicos que harán el indeseado SMO.


Este es un trabajo solo para profesionales,
nunca advenedizos ni aficionados obligados.
Queda claro que la vida militar solo debería ser asumida voluntariamente por cada individuo, llevado por una auténtica vocación y por una legítima expectativa de desarrollarse económicamente. Por otra parte, quienes no les gusta o no les interesa la vida militar no deberían ser obligados a ella porque lo que se hace a la fuerza se hace mal. Por fin los políticos y militares deben entender que otras profesiones, artes y deportes también honran y sirven al país.

Los soldados y policías que tiene un Estado, contrario a la actualidad, deben ser profesionales de altísima y extensa capacitación, un equipamiento de última generación y con remuneraciones muy atractivas que reflejen el riesgo potencial de ofrendar la propia vida, es decir, priorizar la calidad más bien que la cantidad. Si el Estado necesita llenar vacantes militares bien puede hacer lo mismo que otras carreras: Persuadir y atraer desarrollando los aspectos antes mencionados, publicitándolos por los medios de comunicación y en escuelas, de modo que los estudiantes añadan la carrera militar al abanico de oportunidades para su futuro.